“Llevo años tratando de encontrar mi identidad.
¿Qué hago aquí en la Tierra ?
¿Por qué vivo? Nada de lo que hago me sale bien. Soy un torpe. Siento un gran
pesar en mi interior, un enorme vacío. Algo me falta, sé que algo necesito para
que mi vida esté completa, pero aún no hallo la respuesta para que mi
existencia tenga sentido alguno”.
Muchas personas que aún no conocen de Dios, que en
su vida han escuchado de Jesucristo o de las buenas nuevas de salvación, en
algún momento de frustración se hacen estas preguntas y reflexionan sobre ese
vacío que debe ser tapado. Un vacío espiritual que sólo Jesús puede llenar.
¿Cómo podíamos olvidar que somos seres creados?
¿Cómo, pues, nos alejamos tanto de Dios? La razón: El pecado cegó nuestro
entendimiento. Por eso es necesario ejercitar nuestra fe para poder creer en
Dios.